En la plaza principal se localiza esta residencia que perteneció al príncipe Antonio de Huitziméngari, hijo del último gobernante purépecha o Cazonci y ahijado del primer Virrey de la Nueva España, Don Antonio de Mendoza. Aunque tiene fachada sobria, en el interior se encuentra un patio lleno de flores y rodeado de arcos, donde los artesanos indígenas exhiben sus productos.